Prorefinería Extremadura

Pro

El progreso de una sociedad implica colectivamente un proyecto, planificación y compromiso a largo plazo de todas personas que componemos esa sociedad pero, hay un plus a favor de una mayor responsabilidad de todos aquellos que detentan algún grado de liderazgo, sea político, sindical, corporativo o social. El camino de progreso implica asumir determinados riesgos que se deben asumir; así ha sido desde el albor de los tiempos. Por ello, ante un proyecto como la Refinería Balboa, que efectivamente implica riesgos, hay que exigir a las autoridades que cumplan con la normativa medioambiental para garantizar la seguridad y el bienestar .A los demás agentes sociales, que actúen con responsabilidad, rigor, coherencia y lealtad a los ciudadanos, incluidos los emprendedores. Pero también a la verdad y sobre todo a Extremadura.

Efectivamente, el progreso y el desarrollo de una sociedad implican la asunción de determinados modelos. Con sus pros y sus cotras; la garantía de que cualquier elección que hagamos será la correcta no está a nuestro alcance, por tanto no tenemos otra forma de aval que aplicar con todo el rigor nuestras leyes. Además, un modelo u otro exigen responsabilidad, coherencia y solidaridad. Es hipócrita iniciar una campaña para movilizar a la sociedad contra un proyecto, no sabemos con qué intereses detrás, como es el caso de la Refinería Balboa, clave para el desarrollo de nuestra tierra, denunciando un peligro ambiental, mientras se sigue disfrutando, a veces con despilfarro, de los beneficios de instalaciones petroquímicas en otros lugares del planeta y llenando el depósito de gasolina para asistir a las movilizaciones.

Siempre me he preguntado hasta donde llega la conciencia de aquellos que quieren aprovecharse de los beneficios del progreso pero se niegan a asumir sus costes. Son los mismos que no tienen ningún problema en que las refinerías se instalen en países del tercer mundo mientras que desde sus poltronas occidentales se enorgullecen por proteger el medio ambiente y se dan palmadas en la espalda por su actitud solidaria. Una actitud que por otra parte esconde una realidad mucho más cruel. La hipocresía del que gusta de comer un buen filete pero se niega mirar hacia el matadero.

El problema de la contaminación medioambiental es un problema global al que debemos dar soluciones globales. Es la línea que desde Kyoto han descubierto buena parte de los líderes mundiales. Pero deténgase en una cosa, luchar contra las consecuencias de la contaminación no significa destruir toda la industria. Significa un mayor control por parte de los gobiernos.

Podemos decir No a la Refinería Balboa. Sin embargo deberíamos asumir esa misma negativa para todas las refinerías del mundo. Podemos decir No a la construcción de una refinería en Extremadura, pero debemos entonces decir No a la construcción de todas las refinerías. Lo que no vale para nuestra tierra no vale para ninguna. Lo contrario sería una manifestación suprema de egoísmo e insolidaridad, además de una condena a un pueblo a ocupar un papel subordinado en la economía española y europea. Porque negándonos a la Refinería Balboa nos estamos negando a un proyecto vital para nuestro futuro y estamos poniendo en juego el papel que quiere jugar Extremadura en el contexto nacional.

Frente a estas posiciones, este blog se sitúa del lado del progreso. Apoya el proyecto de la Refinería Balboa. El proyecto de un empresario extremeño que pretende crecer en su tierra. Pero sobre todo, este blog se posiciona pro Extremadura. Reflexiona y persigue que esta tierra deje de tener un papel subordinado y tome la iniciativa. Hay quien es capaz de crecer en tiempos de crisis. Les pasa a los más fuertes, y Extremadura debe aprovechar las oportunidades como la de la Refinería Balboa para dar el salto definitivo.

Prorefinería

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